domingo, 20 de diciembre de 2015

Día 3: Nazca, sus famosas líneas y una historia para no dormir.

Como no podía ser de otra manera, amanecimos prontito el tercer día para coger el autobús que en tres horas nos dejaría en Nazca.
Estábamos nerviosos, con ganas de ver las intrigantes lineas que nos tenían en un dilema por todo lo que habíamos leído ¿realmente merecen la pena? esa era la pregunta... pero ¿cómo ir a Perú e ignorar el paso por Nazca?
Nos bajamos sobre las 12:00 en la central de autobuses de Nazca, donde nos permitieron dejar nuestras mochilas.
Nada más salir nos abordaron varias mujeres intentando vendernos la excursión en avioneta sobre las líneas. Dos de ellas nos vendieron la moto, porque nos enseñaron un papel con las tarifas de AeroNasca y pensamos que eran de la propia oficina.
Pero resulta que no, hay varios hoteles y personas que están a la caza del turista para intentar hacer negocio contigo y pueden acarrearte ciertos problemas, así que como recomiendan en diferentes carteles de la estación de autobús, lo mejor es ir a una agencia oficial o preguntar en la oficina de turismo.
En nuestro caso, dos mujeres nos llevaron a la recepción de un hostal donde nos reservaron sin ningún coste el sobrevuelo a las líneas con la compañía AeroNasca.
Como somos de naturaleza desconfiada (y más después de este viaje) decidimos buscar la agencia oficial de AeroNasca y preguntar si efectivamente tenían en su lista nuestra reserva.
Nos dijeron que no, que ese día estaba completo inicialmente y que a la hora que nos habían vendido la excursión no había sitio.
Consiguieron hacernos un sitio al final del día y pudimos hacer el sobrevuelo, que nos llevaría unos 35 minutos.
El coste del sobrevuelo ascendió a 325 soles por persona, más o menos unos 88€, que no incluyen la tasa aérea que se debe abonar adquiriendo un ticket en el mismo aeropuerto Marie Richie. Esta tasa asciende a 25 soles, unos 7 euros.
En la oficina de AeroNasca pudimos dejar nuestras cosas en una taquilla, ya que sólo te permiten llevar contigo el pasaporte, la cámara y una botellita de agua.
Importante que no os olvidéis el pasaporte, porque sino, no voláis.
Una vez en el mostrador de la aerolinea en el propio aeródromo, nos pesaron, ya que cobran un extra a las personas que pesan más de 90 Kg. Como no era nuestro caso, nos sentamos a ver un documental del National Grographic sobre las líneas que está en constante reproducción. 
Lo pudimos ver hasta 4 veces, ya que nos tocó esperar bastante y a medida que se levantaba un poco de viento, nos comíamos más las uñas debido a una posible cancelación. Pero al final, llegó nuestro momento y nos hicieron pasar a la sala de embarque.
Pasamos allí unos minutos y enseguida llegó el Piloto, que nos acercó a la avioneta andando por la pista.

 Tras unas breves indicaciones comenzó el vuelo donde el copiloto nos iba indicando dónde estaba cada figura, para ello utilizaba las alas de la avioneta como puntero y también utilizaba las franjas horarias cuando nos estábamos acercando.

Aunque da impresión, al principio el movimiento es llevadero, aunque tengo que reconocer que después de unas cuantas figuras estaba bastante mareada, pero me armé de valor y aguanté lo que quedaba de vuelo.
El astronauta
El mono
El loro
Después de haberlas visto me preguntareis ¿Merece la pena la parada en Nazca para ver las líneas?
Yo diría que sí. Eso sí, vistas una vez no volvería :-D 

Al volver del aeropuerto dimos un paseo por un pequeño mercadillo que estaba montado por ser domingo y después fuimos a cenar.
La idea era picar algo y después hacer tiempo hasta el autobús que salía a las 22:00 con destino Arequipa. Para hacer tiempo teníamos pensado ir al pase del planetario del hotel Nazca Lines, que habíamos leído que estaba bastante bien.
He aquí el momento en el que nos empezamos a encontrar mal, yo con unos dolores de tripa impresionantes y bastante malestar y Pedro y Dani empezaron a hacer visitas continuadas al servicio.
Fuimos al planetario y nada más empezar tuvimos que salir porque Dani se estaba encontrando peor, empezó a vomitar y empezamos a ser conscientes de que algo nos pasaba a todos.
Así que fuimos a la estación de autobuses y le comentamos al chico del mostrador que necesitábamos ir al médico y que si se podía hacer cargo de nuestras maletas, porque no estábamos seguros de que llegáramos a coger el autobús (y tampoco lo veíamos una buena idea)
Nos guardaron las mochilas y cogimos un taxi para que nos llevara a la clínica, pero era domingo y estaba cerrada ¿que hacemos? el taxista nos propone ir al hospital y le decimos que sí.
Tras un trayecto bastante raro (atravesamos la cuenca de un río) llegamos al hospital público de Nazca.

Nada más entrar tuvimos que pagar 12 soles por persona para que nos pudieran atender.
Nos sentamos en la sala de espera, donde siguieron las visitas a un baño que estaba asqueroso. El hospital era algo así como un colegio público de España bastante cutre, después nos enteramos de que era provisional porque el otro estaba en obras.
Empezaron con Dani y primera sorpresa, me viene la enfermera y me dice que vaya a comprar un termómetro y yo ¿cómo un termómetro? ¿no tenéis?
Pues no, me hicieron ir a una farmacia que había justo fuera a comprarlo.
Cuando volví me dieron otros papeles y me mandaron a por medicinas, jeringuillas, vías... y yo alucinando... ¿de verdad? pues sí. Este es el momento en el que te das cuenta de lo afortunados que somos en España por tener la sanidad pública que tenemos.
De lo malo malo, sabíamos que tanto vías como jeringuillas eran nuevas, lo que a mi me dejaba bastante más tranquila.
Llego el momento en el que me atendieron, yo cada vez me encontraba peor, super mareada, me fallaban las piernas. Cuando me atendió la doctora me dijo que los tres teníamos una intoxicación alimentaria, pero que además yo tenía cólicos (por eso los dolores super fuertes) así que me manda otra vez a la farmacia a por mis medicinas y me dice que necesito calmantes, pero que se han acabado en la farmacia del hospital y que tengo que ir fuera...
Estaba saliendo cuando derepente siento una necesidad inmediata de vomitar y allí en la entrada de la farmacia echo todo lo que tenía dentro. Menos mal que en ese momento apareció Pedro y me pudo acompañar a la otra farmacia (en plena noche)
Ya de vuelta, nos metieron a los tres en observación. Era una sala con tres camillas, con lo que se puede decir que era una habitación privada, en la que hacía un frío que pela.
Nos quitamos los zapatos y nos tumbamos completamente vestidos (chaqueta incluida) y nos echaron mantas encima.
Qué frío pasamos y qué mala noche... los tres con suero y yo calmantes de regalo.
Una de las situaciones más subrealistas que me han ocurrido, hasta el punto de que sobre las 2:30 se me acabaron los calmantes y se supone que tenía que levantarme e ir a comprar más, pero parece que le di pena a la enfermera y le dí el dinero y fue ella.
La verdad es que pese a las limitaciones del lugar, nos trataron muy bien.
Así estuvimos, enchufados a una botella, hasta las 8:00 del día siguiente, que nos dieron el alta y pudimos salir de allí.
Antes de salir del hospital, ya recuperados aunque muy débiles. Vaya foto! :-D
Una vez fuera nos encontrábamos totalmente desamparados. Nos fuimos a la estación de autobuses y estaba cerrada, así que esperamos.
Cuando abren nos dicen que hasta las 18:00 no sale el primer autobús con destino Arequipa ¡no puede ser!
No se nos ocurrió otra cosa que ir a la oficina de AeroParacas a preguntar a los chicos que nos habían atendido el día antes (que habían sido super amables) si sabían alguna otra opción. Nos comentaron que había otra compañía fiable de autobuses que hacía ese recorrido y que el autobús salía a las 15:00, Oltursa. Así que fuimos hacia allí y sacamos 3 pasajes.
Se nos ocurrió que podíamos ir a la piscina del hotel Nazca Lines a tirarnos en las hamacas, ya que habíamos leído por internet que se podía acceder pagando a la piscina aun no estan alojados.
Así que eso hicimos, después de comprar unas botellas de suero.

Allí estuvimos hasta poco antes de que marchase el autobús. Fue la salvación... hamacas para descansar y un baño de lujo con ducha incluida, la piscina sólo a modo de vistas. Muy chulo el hotel.
A las 15:00 nos montamos en el autobús de Oltursa en lo que iba a ser un viaje largo y movidito.
Miramos atrás y dejamos Nazca con un sabor bastante amargo por lo que nos acababa de pasar, pero animados por el hecho de salir de allí por fin.
Arequipa ¡allá vamos!

viernes, 4 de diciembre de 2015

Día 2. Islas Ballestas, Ica y oasis de Huacachina.

El segundo día en Perú amanecimos, por decir algo, a las 2:30 a.m. con la intención de coger el autobús de Cruz del Sur con destino Paracas que salía a las 3:30 a.m.
Menos mal que los autobuses, o como los llaman allí cruzeros, son el colmo de la comodidad, con asientos super anchos que se reclinan hasta casi convertirse en cama, pantalla individual de entretenimiento, manta, almohada e incluso desayuno.
En tres horas y media que se pasaron volando, llegamos a Paracas, un pequeño pueblo costero puerto de salida de los tours a la reserva natural de las Islas Ballestas.
El día anterior habíamos gestionado con el recepcionista del hotel Tinkus Inn en Lima esta excursión y nos recogieron en la estación de autobuses para acercarnos al puerto.
Allí pudimos dejar las mochilas y tras una hora de espera en la que pudimos dar un paseito por la costa de Paracas cogimos la barca rápida que nos acercó a la reserva.

La primera parada de la barca fue para contemplar el geoglifo del candelabro.



Después, proseguimos la marcha hasta las islas, donde pudimos contemplar leones marinos, pingüinos Humboldt y una gran variedad de aves, todo ello en su entorno natural, impresionante.




Una vez finalizada la visita, nos recogieron en el puerto para poner rumbo a el oasis de Huacachina, donde pudimos comer en uno de los restaurantes que dan al oasis.


Después de comer algo, subimos al colectivo de la excursión junto a la que iba a ser nuestra compañera de viaje Mariella (Mariella un besote!!) y nos dirigimos a la bodega Tacama ubicada a las afueras de Ica, donde nos explicaron el proceso de elaboración del Pisco, un aguardiente que posee el título de "la bebida destilada del Perú".
Con él se pueden hacer infinidad de coktails, destacando el "Pisco Sour" que es absolutamente exquisito.
Después de explicarnos el proceso hicimos una cata de diferentes variedades de Pisco.

Algo más animados, debido a la cata de Piscos, volvimos a poner rumbo al oasis de Huacachina, donde cambiamos el colectivo por un arenero y nos lanzamos a la aventura de dar una vuelta por el desierto de Ica.
El paisaje es absolutamente impresionante y la experiencia totalmente recomendable. Es una pasada mirar al horizonte y no ver nada más que dunas y más dunas, precioso.



Después del paseo en arenero, tocaba hacer sandboarding, que es una especie de snowboard pero sobre arena.
Nosotros utilizamos la tabla pero nos montamos de otra manera :-D

video


Después del sandboarding regresamos al oasis y después a Ica, ciudad en la que teníamos reserva de hotel, un hotel nada recomendable por cierto. El alojamiento en Huacachina parece más recomendable, pero alojarse en Ica tenía un plus de comodidad para emprender la siguiente etapa: Nazca, sus famosas líneas y una historia para no dormir ¡Que siga el viaje!

domingo, 22 de noviembre de 2015

Perú. Un país de contrastes. Día 1: Lima.

Todavía sigo saboreando los recuerdos del viaje que acabamos de hacer a Perú. 
Un tour por cuenta propia recorriendo el sur de este maravilloso país.
El viaje ha sido absolutamente impresionante y la palabra que me viene a la mente cuando recuerdo todos los parajes recorridos es "contraste".
Desde el misterio de la neblina limeña, pasando por la costa del pacífico, siguiendo por el impresionante desierto, la imponencia de sus montañas, la calidez de sus ciudades, su asombroso altiplano y culminando en una de las nuevas maravillas del mundo.

Comenzamos el viaje en Lima, tras 12 largas horas de avión. Llegamos a las 6:00 al aeropuerto Jorge Chavez donde el taxista de nuestro hotel nos estaba esperando. Nos acercó a nuestro hotel, en el distrito de Miraflores, donde pudimos dejar el equipaje y coger lo necesario para comenzar la visita de un día que teníamos prevista por la capital del país andino.
Una amiga de mi prima (Ici un besote ¡gracias por todo!) está viviendo en Lima y me hizo las siguientes recomendaciones que os traslado: alojamiento en San Isidro o Miraflores, ya que son zonas residenciales seguras, con mucho ambiente y cantidad de restaurantes.La visita al centro histórico mejor hacerla mientras sea de día, con lo que me recomendó ir retirándonos entre las 16 y las 17.

Cogimos un taxi rumbo a la Plaza San Martín, donde comenzaba la ruta a pie marcada por la Lonely Planet. De allí tomamos la calle Jirón de la Unión donde nuestra siguiente parada sería la iglesia de la Merced y de allí a la famosa plaza de Armas de Lima, donde se encuentran el palacio de Gobierno de Perú, la catedral y la iglesia del Sagrario.

Allí nos daríamos cuenta de que la catedral se encontraba cerrada :-( fuimos a desayunar un típico chicharrón (carne de cerdo frita en su propia grasa) en una de las cafeterías de la plaza, donde nos enteramos de que la catedral se encontraba cerrada por seguridad, debido a que había una cumbre del Fondo Monetario Internacional en la ciudad.

De allí pusimos rumbo a la basílica y convento de San Francisco de Asis, donde impactan sus sobrecogedoras catacumbas. Nunca en mi vida había visto tantos huesos, es una visita interesante, aunque tiene su parte macabra.
Está prohibida la toma de fotografías, así que os dejo una foto de verpaises.com
También pudimos visitar el coro y a mi me gustó particularmente la biblioteca, donde parecía que si cogías un libro de una estantería, se podría desintegrar en ese mismo momento, el tiempo se había parado en ese rincón del convento. Una visita muy recomendable.

Del convento emprendimos la vuelta a la plaza de armas, ya que a las 12.00 se producía el cambio de guardia en el palacio del gobierno de Perú, lo que es todo un acontecimiento diario para locales y turistas.
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Allí, entre otras canciones, pudimos presenciar cómo la banda del palacio interpretaba "El cóndor pasa" uno de los más reconocidos himnos musicales de Perú.

Paseamos un poco más por el centro y después cogimos un taxi a Miraflores para visitar las ruinas de Huaca Pucllana, las vimos desde fuera, pero desafortunadamente no pudimos entrar porque se estaba desarrollando un congreso del FMI en Lima e iban a comer en el restaurante de las ruinas, que por cierto, nos habían recomendado.
Así que rápidamente tuvimos que pensar en un plan B y optamos por otro restaurante que nos habían recomendado "Cebichería La Mar" en el barrio de Miraflores.
Esta cebichería se encuentra en el sexto puesto en el ranking de mejores restaurantes de Lima en tripadvisor. Llegamos y nos encontramos un local amplio con mucho ambiente, tenía muy buena pinta pero estaba hasta la bandera "da igual, esperamos", así que nos sacamos nuestras primeras copas de Pisco Sour y empezó el baile de platos.










Toda la comida estuvo rica, sobresaliendo el cebiche, que estaba espectacular. Los postres son extra dulces, para golosos empedernidos, pero eso ha sido la tónica general en todo el viaje.
Después de comer necesitábamos pasear y decidimos dar un paseo por la costa en el barrio de Miraflores, en busca del parque del amor.
Un paseo muy bonito donde los limeños pueden disfrutar de diferentes zonas de esparcimiento.





Al caer las noche nos retiramos al hotel a descansar, ya que al día siguiente madrugábamos, y mucho!
Siguiente etapa: Islas Ballestas, Ica, Oasis de Huacachina y alrededores ¡Que siga el viaje!

jueves, 30 de julio de 2015

Tarkarí GastroArt

Hace poco hemos tenido el placer de conocer un nuevo restaurante en la localidad cántabra de Colindres.
Se llama Tarkarí y ofrece una carta de lo más novedosa, sobre todo si comparamos con restaurantes de la zona.
Llegamos a él mediante las buenas opiniones que en TripAdvisor leímos sobre él.
Nos sorprendió tanto el sitio, como la elaboración de sus platos y la mezcla de cocinas de diferentes países que se aprecian en los mismos.

Además este restaurante aúna la buena mesa con el arte, exponiendo cuadros en lo que podemos reconocer las típicas postales de varios lugares de Cantabria.


Comenzamos la velada con un tartar de aguacate y atún que habíamos leído en TripAdvisor que era exquisito.
Ante tales opiniones y siendo muy fans de este estilo de comida, sabíamos que nos iba a gustar ¡pero no hasta qué punto!


Como platos principales pedimos magret de pato y taco de atún.
Tanto el punto de la carne como el del pescado eran magníficos, así como las guarniciones que les acompañaban, destacando los tacos de plátano frito que hacían un perfecto contraste con el magret de pato.

Taco de atún

Magret de Pato

Las raciones fueron bastante generosas y estuvo todo riquísimo, pero decidimos endulzar la velada con un postre, porque viendo lo rico que estaba todo, no nos podíamos quedar sin probarlos.
Decidimos compartir unos raviolis de melocotón que inicialmente venían acompañados con helado de dulce de leche, pero que finalmente pedimos que nos cambiasen por helado de chocolate, ya que el dulce de leche se nos acaba haciendo un poco pesado.


El postre estuvo exquisito, siguiendo la línea del resto de los platos. Creo que fue un acierto el cambio del helado, al menos para nuestro gusto, ya que echaron un poquito de crema de dulce de leche, pero no fue nada empalagoso.

Pedimos la cuenta y aunque ya habíamos avistado en la carta que los precios estaban muy bien, cuando vino la cuenta nos quedamos encantados, 46€ y habíamos comido de lujo.

Un sitio nuevo y diferente, super recomendable y donde consiguen aquello de "bueno, bonito y barato".
Sin duda lo recomendaremos y ¡repetiremos!

viernes, 15 de mayo de 2015

TxokoTxeko. Praga a la vuelta de la esquina.

Con el objetivo de impulsar una nueva ruta aérea, operada por Czech Airlines, que conecta Bilbao con la capital de la República Checa, la agencia de turismo de la República Checa Czech Tourism organizó ayer un evento gastronómico de cocina checa en el txoko Arbat de Bilbao.

El evento, dirigido por los chicos de BlogOnBrands, me parece una forma novedosa e interesante de impulsar esta nueva ruta, que va a conectar de Junio a Septiembre las dos capitales en tan solo dos horas y media.

Como ya sabéis, siempre ando buscando nuevo destino de viaje, así que esta nueva propuesta me parece más que interesante. 
Las salidas desde Bilbao se realizarán los lunes y los jueves a las 7:45 y los vuelos de vuelta Praga-Bilbao se realizarán los jueves y domingos a las 18:15.
Hay tres cosas que me gustan de esta nueva conexión aérea:

  • Horario.El horario de la ruta nos permite hacer una escapada de viernes a domingo en el caso de no disponer de mucho tiempo y de lunes a domingo en el caso de andar más desahogados.
  • Conexión directa entre las dos capitales. Sin transbordo, nos plantamos en Praga en un santiamén.
  • Precio. Aun siendo un vuelo directo y acostumbrados a las altas tarifas, el precio es asequible, ya que por ejemplo, sin buscar mucho, he encontrado un vuelo Bilbao-Praga del 17 al 20 de Julio (en pleno verano) por 124,56€.

La oferta de la ruta aérea ya es atractiva de por si, pero después del evento donde nos mostraron muchas de las maravillas del país, parece más atractiva todavía.
Así que comenzamos el evento catando un vino blanco de la región de Moravia, concretamente un Moravino Chardonnay del 2012, el cual además de gustarme, me sorprendió muchísimo con su matices a piña y mango.

Acto seguido nos pusimos el delantal ¡y a los fogones!
El calor y el ajetreo de la cocina se disiparon en el momento en el que nos propusieron una cata de cervezas checas muy interesantes.


En principio me atreví con una cerveza negra, concretamente la Praga Dark Lager, que me gustó mucho, con un toque a toffee y chocolate. Más tarde pude probar la rubia, una cerveza de tipo Pils llamada Budějovický Budvar (sí, los nombres en general se nos hacen complicadillos :-D) muy rica, aunque quizás la negra me sorprendió más, aunque se hacía más cansada.

El menú estaba compuesto por una crema de patata y champiñones que se llama kuladja, goulash y strudel de postre.
Estaba todo buenísimo, la verdad es que Markéta, la responsable de Czesch Tourism, nos trajo una muestra riquísima de gastronomía de su país, que personalmente me gustó mucho, ya que nunca había probado este tipo de cocina y tengo que decir, aunque alguno alucinará al verlo, que estaba rica ¡hasta la crema de champiñones!


Después de todo lo que nos contó Markéta de su país y de la especial velada del día de ayer, me di cuenta de que República Checa es mucho más que Praga y aunque inicialmente era un destino que tenía en mente para una escapada, creo que este pequeño país con una extensión parecida a la de Andalucía, merece unos días más.
Hubo varias cosas que llamaron mi atención, como la posibilidad de visitar un viñedo en la región de Moravia o visitar la fábrica de cerveza que dio nombre a la cerveza de tipo Pils en Pilsen, que además este año es capital europea de la cultura.
Por otro lado, no conocía lo que llaman "Paraíso Checo", pero he estado echando un vistazo y me parece un sitio estupendo para impregnarte de pura naturaleza. 
Paraíso checo o bohemio *
También me parece tentador Karlovy Vary por sus manantiales termales y me he quedado fascinada con la belleza de algunos de sus castillos, particularmente el de Karlstejn.
Castillo de Karlsjten *
Karlovy Vary *
También nos habló de la iniciativa gastronómica Czesch Specials que me encantó. La idea es que cuando visitas un país te gusta probar sus platos locales y en muchas ocasiones es complicado o bien por las diferentes fusiones de comidas que existen o porque no se sabe a donde acudir.
El requisito para que un restaurante tenga la etiqueta de Czesch Specials es que contenga en su menú al menos una especialidad nacional y un plato tracional de alguna de las diferentes regiones checas.

También estuvimos hablando sobre el clima del país y la mejor época para viajar parece que va de Mayo a Octubre, ya que el resto de meses son más fríos y se dispone de menos luz, aunque también nos habló de lo bonito que se pone Praga en Navidad.

Pasamos una velada maravillosa entre risas, historias y fogones.
Me ha encantado el trocito de República Checa que he tenido la oportunidad de conocer y me he quedado con ganas de más, así que la República Checa sube hasta las más altas posiciones de mi ranking personal de sitios por conocer y espero poder visitarlo pronto y poder contároslo.
Muchas gracias a Haritz y Rebeca de BlogOnBrands y a Markéta de Czesch Tourism por contar con este blog para el evento 
¡Que siga el viaje!


* Imágenes procedentes de http://www.czechtourism.com/

lunes, 6 de abril de 2015

Excursión en velero por Menorca con www.menorcaenvelero.com

Antes de ir a Menorca, reservamos una excursión en velero, ya que nos habían hablado de que era una bonita experiencia para conocer la isla desde otro punto de vista.
Así que tras barajar varias empresas que ofrecían este servicio o servicios parecidos, decidimos decantarnos por MenorcaEnVelero

La excursión salía desde el puerto de Mahón bien prontito con dos rutas posibles dependiendo de las condiciones de la mar y la dirección del viento.
En nuestro caso el capitán decidió decantarse por la ruta norte, parando en la isla des Colom, una reserva natural sólo accesible en barco, en frente de la albufera des Grau.

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El trayecto hasta la isla fue bonito, primero la salida por el puerto, después la fortaleza de la Mola y las fabulosas vistas de la costa hasta llegar a la isla.
Por no hablar de la maravillosa sensación del viento en la cara mientras navegas y ese sabor a sal.

Atracamos en una playa donde sólo estaba atracado otro barco más. Algunos cogieron la barca para llegar hasta la playa, pero nosotros cogimos las gafas de bucear y nos tiramos al agua directamente para ir a la playa nadando.

Debajo del barco se amontonaron un montón de peces, parece que están acostumbrados a que se "caiga" algo de comida o algo por el estilo.


Además pudimos ver un montón de Posidonia y peces pepino, que me dan un repelús que para qué contaros :-D
El agua, como podéis ver en las fotos, era completamente cristalina, lo que resulta genial para hacer un poco de snorkel (vamos, yo en mi salsa)

Después de un poquito de snorkel y otro poquito de tomar el sol en la playa, otro chapuzón y para el barco, donde tomamos un poco más el sol y después nos sumamos a nuestros compañeros de viaje para comer.
Además de nosotros, el viaje lo componían 3 parejas más y el capitán del barco.
Hicimos una comida tipo buffet. Todo estaba bueno pero sin grandes preparaciones, ya sabéis, un poquito de ensalada, empanada, pavo relleno frío, unos vinagres...
Además podías consumir toda la bebida que quisieses, incluido vino y cerveza (entiendo que habrá gente que se pondrá fina filipina, pero en nuestro caso fue todo de lo más moderado)
Después de comer, empezamos a emprender el viaje de vuelta, ya que el día se estaba poniendo un poco feo.
Hasta me dejaron ponerme al timón un segundillo :-P


Antes de volver al puerto paramos en una zona entre la fortaleza de la Mola y la Illa del Llatzeret que estaba resguardada del viento que se había levantado.

Lamentablemente no debimos de ser los únicos que lo pensamos, ya que estaba plagado de barcos, pero bueno para un chapuzón podía valer.
Pero no, no pudo valer... ya que echamos un vistazo al agua y estaba plagada de medusas, con lo que nos rajamos y no hubo chapuzón de despedida.
Poco después emprendimos la vuelta al amarre donde finalizó la excursión en velero.

La excursión estuvo genial, por la experiencia y el día tan relajado y diferente que te llevas en la mochila, la verdad es que nos gustó mucho, totalmente recomendable.
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