miércoles, 13 de abril de 2016

Día 8: Un tren inolvidable con destino "Cusco"

Cuando nos pusimos a preparar el viaje a Perú encontramos por azar un artículo sobre los mejores trayectos de tren del mundo y nos llamó la atención que uno de esos trayectos se encontrara en el país andino.
Comenzamos a investigar sobre el tema y acabamos en la página web de Perú Rail consultando los horarios disponibles para viajar entre Puno y Cusco con el tren Andean Explorer.



Nos alucinó tanto todo lo que vimos y leímos que decidimos que no podíamos dejar pasar ese tren...
Así que nos encontramos planificando el viaje de tal manera que pudiéramos llegar a tiempo a Puno para cogerlo.
Nos despertamos pronto para prepararnos y tomar el desayuno tranquilamente antes de coger el tren.
Bajamos a la estación, que se encontraba a unos 2 minutos andando y nos dirigimos hacia la ventanilla donde nos recogieron los tickets. Allí mismo, pudimos dejar las mochilas para que las metieran en el vagón de equipaje del tren.

Esperamos unos minutos en la sala de espera hasta que nos permitieron acceder al andén.
Estábamos bastante emocionados ante la idea de coger este tren tipo Orient Express.



Accedimos al vagón y nos sentamos en nuestros asientos, unos butacones de corte clásico tapizados en gris y con detalles en madera.
Al ser 3, nos sentaron en una mesa de 4 personas, así que pudimos disponer de un asiento más y estuvimos muy cómodos.
Oímos el pitido del tren que anunciaba que el viaje empezaba ¡ya! nos faltó oir "¡Pasajeros al tren!" para pensar que estábamos dentro de una película.


Todos los asientos tenían una mesa en medio, perfectamente vestida con su mantelería impecable y menaje cuidado al milímetro.

En cada uno de los asientos habían dejado una carta de bienvenida que citaba 

"Cuenta una antigua leyenda que el dios inti creó a los fundadores del Imperio de los Incas, quienes emergieron de las aguas del sagrado lago Titicaca.
Hoy, recreamos esta travesía recorriendo los Andes y descubriendo la majestuosidad del altiplano y la hermosura del lago en el que recordamos la ruta que recorrieron Manco Capac y Mama Ocilio."

Nos sentamos en nuestros asientos y enseguida pasaron a ofrecernos un mate de coca. El tren iba a ir alto, así que mejor no rechazarlo...

Y de repente no podíamos aguantar más, teníamos que ir a ver el vagón mirador y coger sitio para poder admirar el fenómeno que provoca el paso del tren por la localidad de Juliaca.
El vagón mirador se encuentra al final del tren, justo después del vagón bar y es sencillamente espectacular. Hecho de madera y cristal y con una barandilla al final al aire libre. En medio del vagón, unos bancos acolchados para poder sentarse y admirar las vistas.
Cuando llegamos al vagón mirador, estaba de bote en bote, no éramos los únicos que habíamos leído lo impresionante de atravesar en tren la localidad de Juliaca.

Vagón mirador, en un momento desahogado
Creo que el vídeo es la mejor opción para que consigáis haceros a la idea de lo cerca que pasa el tren de los comercios.

video

Cuando dejamos Juliaca atrás, nos adentramos en el altiplano.

Nos llamaron a todos los pasajeros para un cocktail de bienvenida en el vagón bar y el mirador. No nos habíamos movido de allí :-D
Enseguida empezó a aparecer un montón de gente y servicio sirviendo un pequeño cocktail.





Y de seguido entraron un grupo de músicos que dieron ambientillo al evento.


Estábamos en nuestra salsa en esa especie de poteo ambulante que se había montado en un momentín ¡Los señores ingleses vaya marcha tienen!
Poco a poco la gente fue abandonando el vagón y pudimos sacar unas fotillos.




Estuvimos todo el viaje entre nuestros asientos y el vagón mirador.
A eso de las 12:30 nos llamaron a nuestros asientos porque iban a servir la comida.
Teníamos altas expectativas con la comida que iban a servir en el tren y las cubrieron con creces.












Se me ha olvidado comentaros que al principio del viaje nos dejaron el menú de la comida, donde pudimos elegir la opción que más nos gustaba. Creo que pudimos escoger entre dos de cada uno de los platos.
La comida estupenda, y la copita de vino que la acompañaba, también.
Después de comer estuvimos un rato en nuestros asientos, hasta que llegamos al punto de cambio de vía, en la Localidad de la Raya, donde pudimos bajar 10 minutillos a echar un vistazo rápido a su iglesia y a los puestitos que los lugareños ponen en el lugar.
La llegada del tren para ellos es el momento cumbre del día, donde van a realizar todas sus ventas.
La altura se hace notar en este punto, el más alto del recorrido a 4319m.

El tren volvió a arrancar y nos convocaron en el vagón bar y el mirador.
Hubo un par de bailes tradicionales, un pase de ropa de alpaca y una demostración de cómo hacer un buen pisco sour.



Un rato de ocio y otras pocas fotos más.



Enseguida cayó la noche y nos invitaron a un mate de coca con unas galletitas.

El viaje en tren llegó a su fin con la entrada en Cuzco, ciudad a la que llegábamos con ganas y mejor cuerpo.
Este viaje en tren por el altiplano en el Andean Explorer me parece un imprescindible en un viaje a Perú. Toda una experiencia totalmente inolvidable, sin duda lo recomiendo y repetiría.
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