sábado, 20 de febrero de 2016

Día 7: Puno, islas de los Uros, isla Taquile y lago Titicaca.

Llegamos a Puno pasadas las 6 de la mañana, después de haber pasado toda la noche en el único bus nocturno que viaja desde Arequipa a Puno, operado por la compañía Oltursa.
Este autobús era algo más humilde que los de las empresas "Cruz del Sur" o "Civa" y el consejo es que si vais a usarlo cojáis los asientos premium, porque por la cantidad de mantas que llevaban encima los pasajeros del piso superior, sospechamos que no había calefacción en ese piso. Los asientos premium eran bastante cómodos y se encontraban en la primera planta del autobús.

Al salir de la estación de autobuses cogimos un taxi que nos llevó al hotel que habíamos reservado el día anterior, el hotel Utasa Inn. Un hotel modesto pero limpio, con un desayuno decente y una cama grande para cada uno.
Cuando llegamos, la habitación todavía no estaba preparada, pero dejamos nuestras mochilas e hicimos uso del baño de recepción para asearnos un poco y cambiarnos.
Después desayunamos en el mismo hotel y seguidamente nos vino a buscar un colectivo de la empresa con la que habíamos contratado la excursión por el lago Titicaca y las islas de los Uros. La excursión la contratamos en una agencia próxima a la plaza de armas de Arequipa la tarde anterior, pero la agencia local que nos llevo se llama JumboTravelPuno.

El lago Titicaca es el lago navegable más alto del mundo, con una altura entre 3800 y 4000 metros. Parte del lago se encuentra en territorio peruano y la otra parte en territorio boliviano. Es un lago muy especial, donde parece que las nubes rozan el agua, una pasada de vistas.

El colectivo nos llevó al puerto, donde cogimos un barco bastante cómodo que nos llevó a las islas de los Uros como destino inicial.
El barco arrancó y comenzamos a dejar atrás la ciudad de Puno.
Las islas de los Uros, son un conjunto de islas flotantes hechas a base de Totora. Parece increíble, pero familias enteras viven en estas islas.
A nuestra llegada, las dos familias que vivían en la isla, salieron a recibirnos, nos sentaron en unos bancos hechos a base de hoja de Totora (como todo en la isla) y el patriarca nos explicó cómo se construían las islas, contándonos que estas islas tienen un periodo de vida limitado y que cada 10-15 años tenían que construir una nueva isla.


A día de hoy, la mayor fuente de ingresos de estas familias es el turismo, así que no sólo nos explicarán su forma de vida, sino que también intentarán darnos un paseo previo pago en una de sus embarcaciones hechas a base de Totora e intentarán vendernos una serie de artesanías hechas por sus gentes.
Nosotros no tomamos la embarcación, pero sí que compramos un tapiz en la segunda de las islas que paramos a visitar.

Resulta muy interesante la explicación de cómo construyen las islas y cómo realizan su día a día.
Los niños van a la escuela que se encuentra en una de las islas y cuando se hacen mayores, deben de ir hasta Puno al instituto.
Las casas, son dormitorios y existe una casita que es la cocina y se encuentra separada. Deben de tener mucho cuidado para no prender la isla.

video
La siguiente parada fue en una isla de verdad, la isla Taquile. Atravesamos la isla dando un paseo de un extremo a otro.
El inicio de la caminata fue especialmente duro, la altura se hacía notar, teniendo que parar varias veces para recuperar un poco de aire y andando a un paso bastante calmado.
En la plaza de la isla hay una serie de tiendas de artesanía donde poder comprar un montón de recuerdos.
 

De allí nos dirigimos hacía el restaurante donde íbamos a comer.
Dani y Pedro andando con un par de niños que acababan de salir de la escuela

El menú se trataba de una sopa de quinua, un cereal andino que ya conocíamos antes de ir a Perú y que en este país se utiliza en cantidad de recetas, un segundo plato que consistía en Trucha con un poco de arroz, de postre un mate.


Al finalizar la comida, la familia que regentaba el restaurante nos explicó lo importante de la costura en la vida de las gentes de la isla Taquile. Lo curioso es que son los hombres los que realizan esta labor y un marido se considera mejor partido cuanto mejor cosa.
Después de estas explicaciones y antes de marchar nos hicieron una muestra de sus danzas típicas, sacando a varios integrantes de la excursión a bailar.

Proseguimos nuestro paseo hasta llegar al siguiente embarcadero, donde nos recogería nuestro barco para emprender la vuelta a Puno.
Una vez en Puno, un colectivo nos acerco a nuestro hotel, a eso de las 16:00. Por fin teníamos un rato de descanso, ya que el haber mal dormido en un autobús, volvía a hacer mella.
Nos duchamos y nos pusimos cómodos. Hacía bastante frío, así que encendimos una estufa eléctrica que había en la habitación.
Yo no me encontraba muy bien, así que Dani y Pedro marcharon en misión de encontrar un supermercado para comprar algo limpio para comer, mientras yo me quedaba descansando.
Nos echamos prontito a la cama, ya que al día siguiente, pronto por la mañana, emprenderíamos el viaje en tren a Cuzco, pero eso os lo contaré en el siguiente post ¡Que siga el viaje!

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